30 julio, 2012

¿En qué consiste la pobreza y su superación?


1.258 gramos, 2.176 calorías, 54,6 gramos de proteínas y 54,4 de grasas. Son los totales que componen la canasta básica de la encuesta CASEN. Si los ingresos no alcanzan para pagar una de estas canastas para cada persona, se está en condición de indigencia; si no alcanzan para dos (incluyendo en la segunda todos los gastos no-alimenticios) se es considerado pobre.

Los últimos resultados de la encuesta CASEN han vuelto a poner en discusión el cómo se determina la línea de la pobreza. Por un lado se crítica que la canasta básica considere los mismos alimentos que hace 20 años o que la razón con los gastos no-alimenticios siga siendo igual, pero actualizarla dificultaría la comparación de la situación actual con la de los años anteriores.  Otros se preocupan de aclarar que las personas en condición de pobreza no son sólo los que aparecieron en ese momento particular bajo la línea, sino que todos aquellos que son vulnerables a caer en ella en el futuro próximo.

Más allá de la pregunta acerca de cómo medimos la cantidad de compatriotas en situación de pobreza y cuánto hemos mejorado en la tarea de terminar con ella, creo que siempre cabe preguntarse en qué consiste la pobreza y cómo hacemos para superarla. ¿Es únicamente una cuestión de ingresos?

En la última edición de la revista “Qué Pasa” se les preguntó a algunas personas que viven en condición de pobreza qué significaba para ellos salir de esa situación. Todos coincidían en que ello consistía en tener una casa propia y un empleo estable. ¿Por qué?  ¿Qué hay en la casa propia y en trabajar, que no está en el mero techo para dormir ni en el simple recibir lo suficiente para comer?

Creo que al hacer esta pregunta se toca un tema central de la pobreza y su superación que es el respeto por la dignidad del ser humano. No es lo mismo tener un techo donde dormir, que un espacio propio donde poder formar un hogar. Tampoco es lo mismo tener qué comer, que comer el fruto del propio trabajo. El respeto por la dignidad es la diferencia entre sobrevivir y vivir, entre estar predeterminado y poder proyectarse libremente. La pobreza no deja de existir con el tener, sino con el permitir ser. El tener es sólo una condición, pero insuficiente.

Entendida así, la superación de la pobreza es un problema aun más complejo que una mezcla de crecimiento económico (para tener más y mejores empleos) y subsidios sociales (para tener las oportunidades para surgir), requiere además de un respeto por la dignidad del hombre y sus derechos fundamentales. Por un lado, el crecimiento sin respeto a los derechos laborales esclavizaría a las personas y, aunque ganaran más, seguirían sólo sobreviviendo. A su vez, los subsidios sin el respeto por la dignidad devendrían en asistencialismos que quizá acabarían con los campamentos, pero nada harían por permitir construir hogares sanos.

Nunca está de más recordar que la lucha contra la pobreza no se resuelve sólo en cumplir metas numéricas.

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